{"id":6697,"date":"2021-07-29T15:15:01","date_gmt":"2021-07-29T15:15:01","guid":{"rendered":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/?p=6697"},"modified":"2021-08-31T16:31:40","modified_gmt":"2021-08-31T16:31:40","slug":"la-condena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/","title":{"rendered":"La condena"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">Por las denuncias que ha hecho Jani,  l\u00edder en la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica, ha sido amenazada por diferentes bandas y grupos armados ilegales. Y, aunque recibi\u00f3 medidas cautelares de protecci\u00f3n por parte de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos, su vida y la de su territorio sigue en riesgo.<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Por Santiago Wills<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace casi dos a\u00f1os, Jani Rita Silva, una l\u00edder campesina del Bajo Putumayo, duerme en su oficina frente a un monitor con las im\u00e1genes de las c\u00e1maras de seguridad que rodean su casa, en Puerto As\u00eds. A menudo sufre de insomnio y hace crucigramas, ve series o escucha m\u00fasica de Facundo Cabral, Pablo Milan\u00e9s o La Oreja de Van Gogh para distraerse y evitar mirar el monitor. Casi sin quererlo, vive atenta a los sonidos de la noche. Con el tiempo, aprendi\u00f3 cu\u00e1ndo su perra Canela ladra por un animal y cu\u00e1ndo lo hace por una persona, aunque de cualquier modo a veces tiene dudas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por denunciar derrames causados por una compa\u00f1\u00eda petrolera, proponer alternativas a la siembra de coca e impulsar proyectos para recuperar la identidad campesina, a Jani la han amenazado las FARC, los paramilitares, la delincuencia com\u00fan, las disidencias, bandas criminales y decenas de an\u00f3nimos. La han abordado en la calle, en su casa y en las carreteras. Han llamado a intimidar a su hija menor Anggie Miramar, de 24 a\u00f1os, han hecho disparos al lado de su casa y la \u00faltima vez que estuvo en su hogar, en la vereda del Bajo Cuemb\u00ed, se vio obligada a huir por una ventana junto a su pareja y dos escoltas para ir, a oscuras r\u00edo abajo, hasta Puerto As\u00eds. Los escoltas ten\u00edan m\u00e1s miedo que ella, me dijo Anggie Miramar.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2018, Jani recibi\u00f3 medidas cautelares de protecci\u00f3n por parte de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos. Y este a\u00f1o El Corporate Liability and Sustainable Peace (CLASP) Lab, una ONG global que busca proteger a las personas de los abusos corporativos, y Amnist\u00eda Internacional enviaron cartas al gobierno colombiano para visibilizar los riesgos que enfrenta.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jani ha estado en Par\u00eds, Italia e Inglaterra poniendo denuncias, discutiendo los problemas de la regi\u00f3n y exponiendo las luchas de la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica, que ayud\u00f3 a fundar en el 2000 en el Bajo Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador. Pero no le gusta hablar de sus viajes fuera de Colombia. En junio de 2021, cuando viajamos con el camar\u00f3grafo Hernando S\u00e1nchez a conocerla en Puerto As\u00eds, volv\u00eda una y otra vez a la finca que tuvo que dejar en el Bajo Cuemb\u00ed, a las dificultades del Bajo Putumayo y a la vida social y familiar que ha tenido que sacrificar por ser uno de los rostros de las reivindicaciones campesinas en ese lugar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya estoy cansada\u2014nos dijo en su patio en una de las \u00faltimas visitas que le hicimos. Sus mascotas, un gato, una gata, un perro y una perra, deambulaban sobre la tierra y los retazos de concreto, junto a plantas arom\u00e1ticas, colmenas de abejas y material de construcci\u00f3n. Una moto blanca de un hombre, que Jani identific\u00f3 como un paramilitar, hab\u00eda pasado varias veces a inspeccionar qu\u00e9 estaba sucediendo\u2014. Quiero dedicarme a mi casa\u2014dijo con cierto dejo de dolor.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En 2018, Jani recibi\u00f3 medidas cautelares de protecci\u00f3n por parte de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos. Y este a\u00f1o, El Corporate Liability and Sustainable Peace (CLASP) Lab, una ONG global que busca proteger a las personas de los abusos corporativos, y Amnist\u00eda Internacional enviaron cartas al gobierno colombiano para visibilizar los riesgos que enfrenta<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"817\" src=\"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-1024x817.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6700\" srcset=\"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-1024x817.jpg 1024w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-300x239.jpg 300w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-768x613.jpg 768w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-1536x1225.jpg 1536w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-2048x1633.jpg 2048w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-527x420.jpg 527w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-150x120.jpg 150w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-696x555.jpg 696w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-1068x852.jpg 1068w, https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210550\/IMG_E9106-1920x1531.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Fotograf\u00edas: Hernando S\u00e1nchez. Jani Silva lleva gran parte de su vida dedicada a la labor campesina y medioambiental por la cual ha recibido amenazas. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Jani Rita Silva naci\u00f3 en Leticia el 19 de mayo de 1963. Su madre, Raimunda Mar\u00eda Silva Da Gama, proven\u00eda de Manaos, donde hab\u00eda pasado sus primeros a\u00f1os junto a siete hermanas y un hermano. La abuela de Jani hab\u00eda muerto al dar a luz a la menor de las ocho hijas y su abuelo, un alcoh\u00f3lico distante, hab\u00eda optado por regalar a las mujeres a cualquier persona dispuesta a recibirlas. A Raimunda la acogi\u00f3 una familia colombiana que viv\u00eda en Leticia. Le asignaron el rol de empleada de servicio a cambio de techo y comida en un grosero ejemplo de esclavitud moderna.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A los 14 a\u00f1os, Raimunda se enred\u00f3 con un polic\u00eda bogotano que doblaba su edad y que se hallaba de traslado en el Amazonas. Jani naci\u00f3 al a\u00f1o siguiente y nunca conoci\u00f3 a su padre. Ya adulta lo contact\u00f3 y viaj\u00f3 a Bogot\u00e1 para verlo, pero \u00e9l estaba de comisi\u00f3n en Girardot. Su padre no volvi\u00f3 a aparecer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Raimunda estaba sola cuando tuvo el parto. En el hospital, poco despu\u00e9s de dar a luz a Jani, le pidi\u00f3 a un empleado que registrara oficialmente el nombre de la beb\u00e9 en una oficina gubernamental. Jane Rita, le dijo desde la camilla al encargado de oficializar el bautizo: Jane, por la esposa de Tarz\u00e1n, una de las pel\u00edculas que estaba de moda por esos a\u00f1os, y Rita, por Rita Hayworth, la glamorosa actriz de Hollywood que en ocasiones admiraba en las revistas de far\u00e1ndula. El hombre quiz\u00e1s no oy\u00f3 bien o no sab\u00eda escribir del todo. Jani Rita, anot\u00f3 en el registro oficial para infortunio de la nombrada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan hoy, Jani odia su nombre. Yani, dice la gente, como si la <em>J<\/em> fuera una <em>Y<\/em>. El sonido le molesta, pero se vuelve peor cuando se incluye su apellido. Yani silba, como si se tratara de un mal chiste. \u201cSi yo todav\u00eda silbo, canto y hasta bailo\u201d, me dijo frunciendo el ce\u00f1o una ma\u00f1ana a principios de junio en Puerto As\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su mam\u00e1 le dec\u00eda Janeth y en los diferentes colegios por los que pas\u00f3 ella se encargaba de presentarse con ese nombre. Estuvo en varios en Leticia, Bogot\u00e1 y, finalmente, Puerto As\u00eds, como parte de un largo trayecto para graduarse de bachiller.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Empez\u00f3 a estudiar de ni\u00f1a en Leticia. Viv\u00eda con la suegra de su mam\u00e1, quien ten\u00eda una nueva pareja. Raimunda la hab\u00eda dejado en Leticia para irse a Bogot\u00e1 a trabajar como empleada del servicio. A los seis a\u00f1os, Jani viaj\u00f3 con un peque\u00f1o cartel alrededor del cuello desde la capital del Amazonas a la capital del pa\u00eds. Su mam\u00e1 la envi\u00f3 de regreso al poco tiempo, pero la pidi\u00f3 de vuelta un par de meses despu\u00e9s. El patr\u00f3n se repiti\u00f3 durante los siguientes seis a\u00f1os. Jani iba y ven\u00eda con el peque\u00f1o cartel alrededor del cuello. A\u00fan hoy siente un escalofr\u00edo cada vez que ve a una ni\u00f1a viajando sola.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A los 13 a\u00f1os, su mam\u00e1 se la llev\u00f3 a Puerto As\u00eds. Una de sus hermanas la hab\u00eda convencido de que era un buen lugar para poner un restaurante en compa\u00f1\u00eda. Raimunda era una gran cocinera, de acuerdo con Jani, y ten\u00eda buenos ahorros luego de varios a\u00f1os trabajando en Bogot\u00e1. Al llegar al pueblo, sin embargo, la t\u00eda de Jani result\u00f3 no tener un centavo para aportar al negocio. Raimunda no pudo montar el restaurante. Le dio parte de sus ahorros a su hermana antes de enterarse de que ella no ten\u00eda nada y volvi\u00f3 a trabajar como empleada del servicio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00eda de Jani se vol\u00f3 con el dinero a Leticia y vivi\u00f3 a costa de Raimunda durante largo tiempo. Una tarde antes de irse, mientras la mam\u00e1 de Jani estaba fuera, su t\u00eda llev\u00f3 a un hombre a la casa. El hombre intent\u00f3 violar a Jani. M\u00e1s tarde, Jani se enter\u00f3 de que su t\u00eda le hab\u00eda vendido su virginidad por unos cuantos pesos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/IMG_E9072-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6701\" width=\"1009\" height=\"567\"\/><figcaption>Jani lleg\u00f3 a Puerto As\u00eds cuando era adolescente y fue all\u00ed donde empez\u00f3 su trabajo de liderazgo ambiental y protecci\u00f3n de los derechos humanos. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A finales de los 70, Puerto As\u00eds ten\u00eda una poblaci\u00f3n que rondaba los 30.000 habitantes, de acuerdo con los censos del DANE. El pueblo ten\u00eda un pu\u00f1ado de casas. Casi todo el mundo se conoc\u00eda entre s\u00ed. A diario, Jani jugaba en la calle hasta la medianoche con un bal\u00f3n de trapo y con los dem\u00e1s ni\u00f1os de los alrededores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ten\u00eda 14 a\u00f1os, su mam\u00e1 se fue a vivir con una nueva pareja a la vereda Toay\u00e1, a una hora r\u00edo abajo. Jani se qued\u00f3 en Puerto As\u00eds para estudiar. Iba en cuarto de primaria y quer\u00eda terminar. Consigui\u00f3 trabajo lavando platos en un restaurante y empez\u00f3 a asistir a la escuela nocturna. Luego fue ni\u00f1era y vendedora en una papeler\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de a\u00f1os despu\u00e9s, ya en bachillerato, tuvo su despertar pol\u00edtico gracias a un profesor de \u00e9tica y a un grupo de compa\u00f1eros que decidieron organizarse para reclamar por las condiciones en las que estudiaban. La planta de luz del municipio se apagaba a las nueve de la noche, por lo que deb\u00edan comprar velas para poder leer. Tampoco pod\u00edan ver mucho mientras la planta estaba encendida, pues ten\u00edan bombillos de baja intensidad que apenas lograban dibujar sombras. No ten\u00edan una biblioteca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entraron en paro. Bloquearon la v\u00eda del aeropuerto hasta que sacaron al rector y obtuvieron bombillos potentes y una planta el\u00e9ctrica propia. Luego se tomaron la intendencia de Mocoa \u2014Putumayo solo se convirti\u00f3 en un departamento en 1991\u2014 hasta recibir una biblioteca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al tiempo que comenz\u00f3 a pensar en temas como la pol\u00edtica, la democracia y la injusticia, Jani se enamor\u00f3 de uno de sus compa\u00f1eros. Estuvieron juntos hasta que lo descubri\u00f3 con su mejor amiga. Destrozada, dej\u00f3 de estudiar cuando estaba en tercero de bachillerato y se fue para la finca donde viv\u00edan su mam\u00e1 y su padrastro en la vereda Toay\u00e1.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En sus primeros d\u00edas en el campo, not\u00f3 que Ancizar Rengifo, uno de los trabajadores de la finca, no dejaba de mirarla. Con el tiempo, el hombre se le acerc\u00f3 y le propuso que se casaran. Por despecho, Jani acept\u00f3. Se cas\u00f3 de 17 a\u00f1os y se mud\u00f3 a una peque\u00f1a casa sin electricidad o las comodidades a las que estaba acostumbrada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca hab\u00eda vivido en un ambiente plenamente rural, pero sent\u00eda cierta afinidad por la naturaleza. Amaba los animales: perros, gatos, gallinas, cerdos, aves, todo lo que ve\u00eda a su alrededor. Ten\u00eda dificultades, sin embargo, con las labores que implicaba su rol como esposa de un campesino: madrugar a prender la estufa de le\u00f1a, preparar desayuno, lavar la ropa en el ca\u00f1o, preparar almuerzo, barrer el polvo inagotable, cocinar con le\u00f1a, preparar la comida, aguantar los gritos de otra persona. No sab\u00eda cocinar y, hasta donde ten\u00eda memoria, nadie le hab\u00eda levantado la voz. Su mam\u00e1 nunca le hab\u00eda gritado o golpeado y tampoco hab\u00eda permitido que sus padrastros lo hicieran.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ancizar Rengifo fue otra historia. A los tres meses de casados, tras una fuerte lluvia que hab\u00eda mojado toda la le\u00f1a, Jani se retras\u00f3 prendiendo la estufa y preparando el desayuno de su marido. Cuando lleg\u00f3 al lugar donde su esposo estaba trabajando junto a otros campesinos, este la golpe\u00f3 en el rostro con una barra met\u00e1lica. Enfurecida, Jani le lanz\u00f3 el caldo de papa hirviendo que le hab\u00eda preparado y huy\u00f3 hacia la casa. Mientras los dem\u00e1s campesinos observaban at\u00f3nitos, el hombre lanz\u00f3 sus herramientas y sali\u00f3 corriendo tras ella. En la casa, Jani tom\u00f3 un cuchillo, lo encar\u00f3 y le tir\u00f3 un par de lances. Meterse con ella era como meterse con una culebra, dir\u00eda tiempo despu\u00e9s Rengifo. Vivieron separados tres meses y solo volvieron tras la sol\u00edcita intercesi\u00f3n de los padrinos de matrimonio. Nunca volvi\u00f3 a golpearla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Al tiempo que comenz\u00f3 a pensar en temas como la pol\u00edtica, la democracia y la injusticia, Jani se enamor\u00f3 de uno de sus compa\u00f1eros.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u2014Era una mam\u00e1 muy rega\u00f1ona\u2014dijo una ma\u00f1ana de junio Marcos Perdomo, un t\u00e9cnico ambiental criado en la zona que lleva m\u00e1s de cuatro a\u00f1os trabajando con la Asociaci\u00f3n de Desarrollo Integral Sostenible Perla Amaz\u00f3nica, ADISPA, una organizaci\u00f3n comunitaria que impulsa la mayor\u00eda de los proyectos ambientales y sociales dentro de la zona de reserva campesina.&nbsp;(Los nombres fueron cambiados por seguridad de las personas de la zona.)<\/p>\n\n\n\n<p>Varios de los j\u00f3venes que trabajan con ADISPA asintieron y algunos incluso rieron. En total eran ocho de los 13 j\u00f3venes que trabajan con ADISPA. Anggie Miramar, la hija menor de Jani \u2013tiene cuatro de tres parejas: dos hombres y dos mujeres\u2013 se hallaba presente. Marcos no era hijo de Jani, pero el apelativo (y el adjetivo que \u00e9l us\u00f3) se repitieron en las descripciones que hicieron de ella la mayor\u00eda. Mam\u00e1 Janeth, le dicen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ma\u00f1ana, los j\u00f3venes se hab\u00edan reunido en casa de Jani para preparar algunas de las visitas a la zona que har\u00edan la semana siguiente. No estaban del todo seguros si podr\u00edan hacerlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido al paro, la gasolina escaseaba. Cada vez que surg\u00edan rumores de la posible llegada de un carrotanque, la gente se parqueaba y hac\u00eda fila desde la noche previa al supuesto arribo en una de las cuatro bombas de gasolina del pueblo. Si efectivamente llegaba, se trataba de racionar en aras de la justicia: se vend\u00edan 10.000 pesos a cada moto y 40.000 a cada carro, nada m\u00e1s. El tema de los botes era variable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo de ella es una entrega desinteresada hacia la comunidad\u2014continu\u00f3 Andr\u00e9s Salgado, un zootecnista nacido y criado en la reserva. Zootecnista que trabaja con la reserva desde 2012.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te dice las cosas y cuando est\u00e1 brava las ollas empiezan a sonar, las puertas\u2014afirm\u00f3 sonriendo Anggie Miramar. M\u00e1s risas de los dem\u00e1s. \u2014No, mentiras\u2014, dijo r\u00e1pido mientras meneaba la cabeza de lado a lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Varios de ellos crecieron juntos en la vereda. Conocen a Jani desde que eran ni\u00f1os. Iban a ver televisi\u00f3n en su casa, le compraban en la tienda y jugaban f\u00fatbol con ella cada semana. Dos o tres (ninguno lo admite) hicieron parte de una banda que robaba la leche de sabor que enviaba el Bienestar Familiar y que Jani deb\u00eda distribuir. Algunos se emborracharon por primera vez en alguna fiesta en su casa. Todos han recibido uno u otro rega\u00f1o, su cari\u00f1o y la oportunidad que ella preferir\u00eda reservar exclusivamente para las personas de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPersonalmente soy muy exigente con el equipo t\u00e9cnico\u201d, hab\u00eda dicho Jani un par de horas antes, frente a los j\u00f3venes. \u201cQue sepan c\u00f3mo es sufrir, que sean del Putumayo, ojal\u00e1 de la zona, que hayan hecho cinco viajes subiendo agua desde el r\u00edo, que sepan c\u00f3mo se debe ahorrar esa agua por el esfuerzo que implica subirla\u201d, dijo mir\u00e1ndolos de reojo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>ADISPA se cre\u00f3 en el 2000 para gestionar la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica. Ha recibido recursos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Sinchi, el Incoder y otras organizaciones nacionales e internacionales para impulsar proyectos acordes al plan de desarrollo de la reserva. Actualmente, tienen un vivero del que han salido m\u00e1s de 5.000 \u00e1rboles nativos para reforestaci\u00f3n; un programa de monitoreo de especies que busca crear corredores biol\u00f3gicos; una incubadora de huevos de gallina que funciona a trav\u00e9s de energ\u00eda solar; un proyecto de sabedores comunitarios que a trav\u00e9s de entrevistas trata de preservar el conocimiento sobre ecolog\u00eda y agricultura de las personas mayores de la zona; una estrategia de protecci\u00f3n ambiental en el que se invita a los campesinos de la regi\u00f3n a preservar los bosques que tienen a cambio de una asesor\u00eda y un acompa\u00f1amiento para mejorar la producci\u00f3n ganadera o los cultivos de las fincas; y, finalmente, un proyecto de meliponicultura, u obtenci\u00f3n de miel con abejas meliponas, un g\u00e9nero de abejas sin aguij\u00f3n, propio de Am\u00e9rica, que produce una miel m\u00e1s l\u00edquida, floral y algo menos dulce que las Apis, las abejas cuya miel estamos acostumbrados a consumir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s trajo la idea de la meliponicultura luego de haber trabajado con abejas Apis y de observar una colmena de abejas angelitas en la Universidad Nacional de Palmira, donde estudi\u00f3 zootecnia. Lo discuti\u00f3 con Jani, consiguieron los recursos y en mayo de 2019 montaron las primeras colmenas en sus hogares. Hab\u00eda 14 colmenas en la casa de Jani, en Puerto As\u00eds, y casi 70 m\u00e1s distribuidas entre la finca de Andr\u00e9s, casas de otros campesinos y escuelas de la zona. La idea es llegar a 300 colmenas en la fase experimental, aproximadamente de a 10 colmenas por casa, y luego que el n\u00famero suba hasta 900 en la fase comercial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ma\u00f1ana, Andr\u00e9s destap\u00f3 una de las colmenas de abejas del patio para ense\u00f1arnos c\u00f3mo avanzaba la producci\u00f3n de miel. Un pollito nacido el d\u00eda anterior al que Anggie hab\u00eda bautizado Ping\u00fci piaba junto a nuestros zapatos. Centenares de peque\u00f1as abejas empezaron a revolotear alrededor de nuestras cabezas luego de que Andr\u00e9s expusiera el melario, el piso de la colmena donde se encuentran la miel y las abejas obreras. Con una jeringa, extrajo miel de un pote maduro\u2014sellado, de un color oscuro\u2014y nos sirvi\u00f3 a todos un poco en la mano. Ten\u00eda un sabor un tanto \u00e1cido, extremadamente floral, y una textura a duras penas pegajosa. Los ind\u00edgenas del Amazonas la maduraban durante incluso seis meses para que fermentara y fuera cada vez m\u00e1s \u00e1cida. La miel no se consigue con facilidad, tiene supuestas propiedades medicinales y un litro puede venderse en Puerto As\u00eds por cerca de 100.000 pesos, dependiendo de la especie de la abeja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de su filosof\u00eda, ADISPA le ofrece trabajo a cualquier joven de la regi\u00f3n que haya terminado una carrera t\u00e9cnica o profesional. Por el momento emplean a 13 de ellos. Pero que no se crean que por ser profesionales son mejores que los campesinos, hab\u00eda continuado Jani. \u201cEs importante que hayan comido arroz con huevo algunos d\u00edas porque no hay nada m\u00e1s que comer. Quiero que los profesionales sean los chicos de la zona. Que tengan opciones econ\u00f3micas y no se desliguen. Que no se les olvide que son campechitos\u201d, termin\u00f3 con una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/IMG_E9066-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6702\" width=\"1011\" height=\"568\"\/><figcaption>La Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica, ZRCPA, fue reconocida por el Incora por resoluci\u00f3n 0069 del 18 de diciembre del a\u00f1o 2000 y tiene aproximadamente 23,000 hect\u00e1reas divididas en 25 veredas en la que viven cerca de 870 familias, en su mayor\u00eda agricultores. Las figuras de Zonas de Reserva se establecieron en Colombia a trav\u00e9s de la Ley 160 de 1994.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando Jani ingres\u00f3 a la Junta de Acci\u00f3n Comunal de la vereda\u2014una organizaci\u00f3n social aut\u00f3noma con personer\u00eda jur\u00eddica que busca resolver conflictos en las comunidades y que ha servido de cuna a l\u00edderes sociales y ambientales en todo el pa\u00eds\u2014a\u00fan era una menor de edad. Por haber cursado hasta tercero de bachillerato, miembros de la junta se le acercaron. Janeth, usted sabe escribir, le dijeron: ay\u00fadenos. Empez\u00f3 como secretaria segunda de la vereda Toay\u00e1 y con los a\u00f1os fue adquiriendo m\u00e1s responsabilidades pol\u00edticas. Para el a\u00f1o 84, ya era la encargada de la mayor parte de los temas log\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las reuniones de la junta eran intermedios de la vida en la finca. Tras la reconciliaci\u00f3n con su esposo, Jani se dedic\u00f3 de lleno al campo. Sali\u00f3 a limpiar los potreros con su machete, crio gallinas y cerdos y sembr\u00f3 pl\u00e1tano, ma\u00edz y cacao. Y con los ahorros de la venta de sus animales le compr\u00f3 a su padrastro un terreno propio.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue por esa \u00e9poca, a principios de los 80, que aparecieron las primeras plantas de coca. Gente de fuera de la zona comenz\u00f3 a acercarse a las fincas y a ofrecerse a sembrar y cuidar peque\u00f1os cultivos. Al poco tiempo, una hect\u00e1rea de ma\u00edz dejaba las mismas ganancias que un par de matas de coca. Los due\u00f1os de los cultivos pagaban 100 pesos por recoger un kilo de hojas\u2014deshojar, dicen all\u00ed\u2014y en un d\u00eda cualquiera era sencillo acumular entre siete y ocho kilos. Un jornal, en cambio, pagaba apenas 300 pesos el d\u00eda. A los 20 a\u00f1os, cuando estaba embarazada de su primer hijo, Jani se dedic\u00f3 a deshojar coca para poder comprar pa\u00f1ales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, Jani empez\u00f3 a sembrar. Pr\u00e1cticamente todo el mundo lo hac\u00eda. Y no ten\u00eda sentido no hacerlo. Las barcazas ya solo se utilizaban para transportar hoja o base de coca hacia el pueblo. Los costos del transporte para sacar cosechas cuyo volumen era mayor eran (y siguen siendo) prohibitivos. La gente par\u00f3 de sembrar arroz, pl\u00e1tano y ma\u00edz, pues lo m\u00e1s sencillo era comprar los productos importados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Centenares de personas de todo el pa\u00eds llegaron a Puerto As\u00eds siguiendo el apogeo de la coca. Aument\u00f3 la cacer\u00eda, la pesca con veneno y la venta de armas. De un momento para otro, todo el mundo iba armado. Jani ten\u00eda un Colt .38 niquelado, una escopeta .22 y una .775. Otros gastos tambi\u00e9n se dispararon. Los campesinos de la regi\u00f3n adquirieron pulseras, anillos y collares de oro\u2014Jani a\u00fan guarda uno con un dije de delf\u00edn\u2014para acompa\u00f1ar camisas marca Yoko, botas extranjeras y pantalones de dise\u00f1ador. Hab\u00eda fiestas cada semana en las que se beb\u00edan tragos finos, se apostaban millones en los gallos y a menudo se iniciaban ri\u00f1as que terminaban en muertes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el dinero de la coca no se us\u00f3 solo para rumba, ropa y gastos estrafalarios. Gracias a este, Jani y los dem\u00e1s campesinos de la vereda compraron plantas el\u00e9ctricas, lavadoras y televisores. Algunos mejoraron sus casas con nuevos techos, materiales y espacios. Jani no ampli\u00f3 su finca, pero aprovech\u00f3 en parte esa autonom\u00eda econ\u00f3mica que le dio la planta para separarse de su esposo. Encontr\u00f3 un nuevo compa\u00f1ero y tuvo a su segundo hijo. En lugar de un becerro, el regalo de bautizo acostumbrado en la zona, uno de los padrinos le dio al reci\u00e9n nacido una hect\u00e1rea de coca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Centenares de personas de todo el pa\u00eds llegaron a Puerto As\u00eds siguiendo el apogeo de la coca. Aument\u00f3 la cacer\u00eda, la pesca con veneno y la venta de armas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/IMG_E9054-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6703\"\/><figcaption>\u201cNadie puede oponerse al desarrollo\u201d.&nbsp;es la consigna de los grupos armados ilegales en la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Hacia el a\u00f1o 89, lleg\u00f3 la primera ca\u00edda de la coca de la mano de una mariposa. Viringuillo, le llamaba Jani, aunque otros le dec\u00edan piojo o muchira. No es del todo claro de cu\u00e1l especie se trataba, pero fue la primera de las plagas que amenaz\u00f3 esa econom\u00eda. Hubo otras: un gusano al que nombraron medidor, por ejemplo. Un informe de la DEA se\u00f1alar\u00eda a la&nbsp;<em>Eloria noyesi<\/em>, una polilla blanca,como la mayor amenaza existente para el narcotr\u00e1fico. \u201cLa gringa\u201d o \u201cClinton\u201d la apodar\u00edan quiz\u00e1s aptamente a\u00f1os m\u00e1s tarde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con la llegada del viringuillo, el oro empez\u00f3 a desaparecer de las mu\u00f1ecas, los dedos y los cuellos de la gente. Vend\u00edan lo que ten\u00edan para poder comprar venenos que protegieran sus cultivos. Pero los costos no daban. Eran solo p\u00e9rdidas. Una situaci\u00f3n muy maluca, dice Jani.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La ca\u00edda coincidi\u00f3 con una especie de transformaci\u00f3n mental en algunos habitantes. Un par de a\u00f1os atr\u00e1s, varias organizaciones hab\u00edan empezado a se\u00f1alar las consecuencias de los excesos que acompa\u00f1aron el apogeo. Las m\u00e1s importantes se hallaban relacionadas con la Iglesia. En el caso de Jani, su cambio de posici\u00f3n frente a la coca lleg\u00f3 gracias al Padre Alcides Jim\u00e9nez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Padre Alcides, un sacerdote que ten\u00eda su parroquia en Puerto Caycedo, fue uno de los principales l\u00edderes sociales del Putumayo en esos a\u00f1os. Defend\u00eda la soberan\u00eda alimentaria, la defensa de la cultura ind\u00edgena y campesina y la no violencia en un momento en el que varios actores armados comenzaban a asentarse en lo que hoy es el departamento. Lo asesinaron el 11 de septiembre de 1988. El crimen nunca se resolvi\u00f3. No se supo si lo mataron los paras o la guerrilla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de su muerte, Jani comenz\u00f3 a asistir a reuniones con el Padre Alcides. En estas, se discut\u00eda la recuperaci\u00f3n de la identidad campesina: c\u00f3mo \u00e9ramos antes, c\u00f3mo estamos ahora, c\u00f3mo queremos estar. Parte de lo que surgi\u00f3 ah\u00ed se retomar\u00eda m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s en el plan de desarrollo de la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica. A ra\u00edz de su encuentro con el padre, Jani tambi\u00e9n se uni\u00f3 a los Animadores de la fe, un grupo de personas de la comunidad que ten\u00edan como misi\u00f3n visitar las veredas e impulsar proyectos de autosuficiencia alimentaria y protecci\u00f3n del medio ambiente en todo el departamento. Su trabajo como animadora le sirvi\u00f3 de preparaci\u00f3n para el rol que le asignar\u00edan un par de a\u00f1os despu\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para principios de los 90, la guerrilla de las FARC controlaba gran parte del territorio en Putumayo. Al igual que la mariposa, la guerrilla hab\u00eda llegado persiguiendo las bondades de la coca. A finales de los 80, el Frente 48 se asent\u00f3 en las afueras de las cabeceras de los municipios y batall\u00f3 hasta expulsar a los grupos paramilitares de la regi\u00f3n. Al final de esa lucha de poder, la guerrilla era quien decid\u00eda a qui\u00e9n se le deb\u00eda vender la coca y qu\u00e9 se pod\u00eda y qu\u00e9 no se pod\u00eda hacer en la zona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de ese nuevo control, las FARC asesinaron a varios inspectores de polic\u00eda. Inicialmente, la guerrilla se rehus\u00f3 al nombramiento de nuevos inspectores por medio de amenazas. Tras un tiempo, accedi\u00f3 a que se nombraran nuevas personas en el cargo siempre y cuando fueran de la regi\u00f3n. De nuevo en gran medida por su nivel de escolaridad, Jani fue una de las elegidas, esta vez por el Bajo Cuemb\u00ed, una vereda tambi\u00e9n parte de lo que hoy es la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica. En 1992, Jani se mud\u00f3 all\u00ed y mont\u00f3 una tienda para complementar sus ingresos luego de pedir fiada una nevera de gas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como inspectora, Jani recorri\u00f3 todas las veredas del Bajo Putumayo entre 1991 y 2001. Su trabajo consist\u00eda en visitar el sur del departamento llevando un libro de casamientos, un libro de nacimientos y uno de defunci\u00f3n en a\u00f1os en los que la tasa de homicidios por 100.000 habitantes en Puerto As\u00eds subi\u00f3 hasta 299.17, m\u00e1s de dos veces y media la de la ciudad m\u00e1s violenta del mundo en 2020.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para empezar, le entregaron una m\u00e1quina de escribir Remington y le dijeron que deb\u00eda consignar todo en actas. Jani no la sab\u00eda usar y no ten\u00eda tiempo para aprender, as\u00ed que dise\u00f1\u00f3 a mano un sistema propio usando esferos de varios colores. Tampoco sab\u00eda levantar actas, as\u00ed que pas\u00f3 el primer a\u00f1o revisando el archivo y copiando el formato de las actas antiguas para memorizarlo. No le dijeron que muchas de las personas del Bajo Cuemb\u00ed\u2014sobre todo mujeres\u2014no ten\u00edan ning\u00fan tipo de registro, pero cuando se dio cuenta comenz\u00f3 a conseguirles c\u00e9dulas a cada una. De ese modo, la gente de la regi\u00f3n empez\u00f3 a conocerla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Acud\u00edan a ella para resolver problemas de linderos, querellas entre esposos y disputas entre vecinos. Su estrategia era buscar una reconciliaci\u00f3n antes de llamar a presidentes de juntas o, en el peor de los casos, a la guerrilla, la \u00faltima instancia de resoluci\u00f3n de conflictos en el territorio. \u201cIncluso trataba de meterle a la gente el temor de la Biblia\u201d, me dijo. \u201cTodo eso de que uno no se lleva nada material cuando se muere\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1998, entre sus visitas a diferentes veredas, Jani aprovech\u00f3 unos beneficios pactados con el gobierno de turno durante un paro cocalero para terminar de estudiar y finalmente graduarse de bachiller. No hubo celebraci\u00f3n, pero lo sinti\u00f3 como una victoria, quiz\u00e1s demasiado corta. Un par de a\u00f1os despu\u00e9s empez\u00f3 a estudiar antropolog\u00eda con \u00e9nfasis en etnoeducaci\u00f3n en Puerto As\u00eds. Se vio obligada a retirarse por cuestiones econ\u00f3micas tras solo un semestre. En 2001, renunci\u00f3 a su trabajo luego de que la guerrilla declarara objetivos militares a todos los inspectores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>(&#8230;) muchas de las personas del Bajo Cuemb\u00ed\u2014sobre todo mujeres\u2014no ten\u00edan ning\u00fan tipo de registro, pero cuando se dio cuenta comenz\u00f3 a conseguirles c\u00e9dulas a cada una. De ese modo, la gente de la regi\u00f3n empez\u00f3 a conocerla.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/IMG_E9056-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6728\"\/><figcaption>A diario, lanchas de diferentes tama\u00f1os salen r\u00edo abajo hacia las veredas de la zona de reserva campesina.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una madrugada de junio de 2021, abordamos un taxi hasta el muelle La Esmeralda, a las afueras de Puerto As\u00eds. La v\u00eda estaba bloqueada por el paro, pero cada 30 minutos dejaban pasar a los carros y motos que estuviesen en fila. Cinco minutos antes de las seis, quitaron la cuerda que atravesaba el camino y nos dejaron pasar. Avanzamos sobre la carretera enlodada, entre charcos inmensos y casas en madera levantadas sobre pilones de dos metros que anunciaban la altura del r\u00edo Putumayo durante las crecidas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El taxi nos dej\u00f3 unos cuantos metros despu\u00e9s de una taberna llamada La pecera. Caminamos por la playa ceniza hasta encontrar a Hugo Miramar, padre de Anggie, pareja actual de Jani y presidente de la Junta de Acci\u00f3n Comunal de la vereda, y a Andr\u00e9s salgado, el zootecnista a cargo del proyecto de las abejas meliponas. Hugo nos llevar\u00eda en su bote hasta el Bajo Cuemb\u00ed, la vereda en la zona de reserva campesina donde se encuentra su finca, la tienda y casa de Jani y los proyectos de ADISPA. Andr\u00e9s se hab\u00eda ofrecido a ser nuestro gu\u00eda en parte para aprovechar y visitar a sus padres, que viven a un centenar de metros de la tienda de Jani.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Subimos a la embarcaci\u00f3n de Hugo mientras una familia con un perro bajaba de una peque\u00f1a canoa con un motor de 20 caballos de fuerza. A pesar de no tener pierna, Hugo se mov\u00eda \u00e1gilmente dentro de la barcaza. A\u00f1os atr\u00e1s, luego de un accidente en el r\u00edo, una de sus piernas tuvo que ser amputada para evitar el avance de la gangrena. Con una sonrisa, maniobr\u00f3 para salir de entre las otras embarcaciones para ponernos en camino. A diario, lanchas de diferentes tama\u00f1os salen r\u00edo abajo hacia las veredas de la zona de reserva campesina. El costo hasta Bocas de Cuemb\u00ed en una l\u00ednea\u2014el bus, digamos\u2014es de 10.000 pesos (aproximadamente $2,65 d\u00f3lares) y el de un expreso\u2014un taxi\u2014de entre 300.000 y 400.000 pesos (entre $80 y $105 d\u00f3lares, m\u00e1s o menos).<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda clareado hac\u00eda un par de minutos y el r\u00edo reflejaba un cielo en parte nublado. Enormes barcos de carga con destino Puerto Legu\u00edzamo y Leticia descansaban en los costados a la espera de que nuevamente llegara gasolina y mercanc\u00edas para emprender el viaje r\u00edo abajo. Poco despu\u00e9s de salir, nos cruzamos con varios transportes que sub\u00edan desde las veredas hacia Puerto As\u00eds. M\u00e1s adelante, pasamos un barco de la armada al que apodan \u201cZapatico\u201d\u2014tiene la forma de un Croc negro\u2014, un bulldozer sacando arena de los bancos del r\u00edo y un cultivo de plantas de coca justo en una de las orillas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que pudiera preguntarle por el tema, Andr\u00e9s la se\u00f1al\u00f3. Crec\u00ed con la coca, me dijo. No ha habido otro cultivo que le haga competencia. Los campesinos saben que no es buen cultivo. Atropella mucho: los qu\u00edmicos, los venenos, el hecho de que sea ilegal. Pero si se siembra ma\u00edz o arroz, se termina perdiendo plata. Tambi\u00e9n sucede a veces con la coca, pero es m\u00e1s bien algo extra\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1999, el precio del gramo de base en la zona subi\u00f3 hasta 2.500 pesos. La gente iba a Calle Angosta en Puerto As\u00eds o a la vereda Pi\u00f1u\u00f1a Negro, el centro de comercio de la coca, y en medio de la calle pesaba y recib\u00eda sus pagos. Lanchas r\u00e1pidas bajaban y sub\u00edan por el r\u00edo con bultos de plata y coca. Llegaban avionetas cargadas de plata y aterrizaban en la carretera o en pistas improvisadas. En el 2000, cuando el gramo subi\u00f3 hasta 3.000 pesos, los comisionistas o compradores de coca pasaban de finca en finca rog\u00e1ndole a los campesinos que les guardaran las cosechas a ellos y a nadie m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 2002, las primeras fumigaciones enviaron el precio al piso. A nivel local, la coca funciona casi que en contrav\u00eda de la ley de oferta y demanda. Cuando hay poca coca, el precio baja porque los comisionistas no pasan por lo que hay poco volumen. Cuando hay mucha, el precio sube. A los narcos les interesa poder enviar cargamentos grandes y comprar de una vez la mayor cantidad posible. A principios del nuevo milenio, hab\u00eda cerca de 60 familias que viv\u00edan en el Bajo Cuemb\u00ed en ese momento. Tras las fumigaciones, el n\u00famero se redujo a 22.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El precio de la coca continu\u00f3 con su sube y baja (en 2009, nuevamente estuvo por el piso\u20141200 pesos el gramo\u2014y lo mismo en 2017 tras las erradicaciones voluntarias que acompa\u00f1aron la firma del acuerdo de paz\u20141400 pesos el gramo\u2014) en las d\u00e9cadas siguientes. Desde hace un par de a\u00f1os est\u00e1 disparada: 2.800 \u2013 3.000 pesos el gramo. Es un nuevo apogeo que adem\u00e1s ha servido para financiar el reencauche de los grupos armados que surgieron luego del proceso de paz. Regresaron las apuestas de 50 millones en las galleras, las invitaciones a trago fino a todo el bar y las ubicuas muertes violentas. En 2019, Putumayo fue el departamento con la segunda tasa de homicidios m\u00e1s alta del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>A principios del nuevo milenio, hab\u00eda cerca de 60 familias que viv\u00edan en el Bajo Cuemb\u00ed en ese momento. Tras las fumigaciones, el n\u00famero se redujo a 22.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En 1999, los paramilitares montaron un ret\u00e9n junto a la iglesia de Puerto As\u00eds. Ten\u00edan una lista de supuestos colaboradores de la guerrilla de los que deseaban encargarse. Un a\u00f1o antes, hombres del Bloque Sur Putumayo de las AUC hab\u00edan llegado al pueblo para robarle a las FARC el control del narcotr\u00e1fico en la regi\u00f3n. Con su llegada, se estableci\u00f3 un delicado balance de poder: los paras controlaban el pueblo y no permit\u00edan la entrada de los guerrilleros \u2013esto inclu\u00eda a cualquier persona que portara botas de caucho o que tuviera en la espalda marcas similares a las que puede dejar un morral\u2013 y los guerrilleros manejaban la zona rural.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el ret\u00e9n, los paras detuvieron el auto en el que se movilizaba Jani. Buscaban a la inspectora Janeth Silva, dijeron mientras le ped\u00edan la c\u00e9dula. Analizaron un buen rato el documento\u2013Jani Silva de Rengifo, por su primer esposo, dec\u00eda\u2013 y finalmente la dejaron ir. Ese mismo d\u00eda, se llevaron y asesinaron a varias personas. No era un hecho inusual. Los paramilitares mataron a centenares de personas y las enterraron en una fosa com\u00fan en una finca Villa Sandra, a las fueras de Puerto As\u00eds. La finca alberga alrededor de 800 cuerpos, dijo en una audiencia de Justicia y Paz John Jairo Renter\u00eda Z\u00fa\u00f1iga, alias Bet\u00fan, un paramilitar que oper\u00f3 varios a\u00f1os en la regi\u00f3n. La Fiscal\u00eda estima que en realidad habr\u00eda alrededor de 400 desaparecidos en Villa Sandra, lo que de cualquier modo la convertir\u00eda en la fosa com\u00fan m\u00e1s grande de Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>Jani continu\u00f3 trabajando en medio de la violencia. En diciembre del 2000, luego de numerosas reuniones entre juntas de acci\u00f3n comunal, se fund\u00f3 la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica con 23 veredas que ocupan un \u00e1rea de cerca de 22.000 hect\u00e1reas, m\u00e1s o menos la mitad de la zona urbana que compone Bogot\u00e1. La figura, que se cre\u00f3 en 1994, es un instrumento legal que permite a los campesinos establecer un plan de desarrollo para proteger y ordenar su territorio. Jani y varios l\u00edderes de la regi\u00f3n se hab\u00edan enterado de su existencia gracias a una socializaci\u00f3n por parte del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, el antecesor de la Agencia Nacional de Tierras. La figura les conven\u00eda as\u00ed que recorrieron las veredas haciendo socializaciones y obteniendo apoyo. Buscaron asesor\u00eda legal, hicieron una asamblea y aprobaron su creaci\u00f3n con una reuni\u00f3n de casi 400 personas en la vereda La Pi\u00f1a. Mataron un novillo para celebrar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, se public\u00f3 el plan de desarrollo de la zona de reserva campesina. Un peque\u00f1o apartado hablaba de legitimar el Estado en la regi\u00f3n. Las FARC se aferraron a esa frase para argumentar que Jani y los dem\u00e1s l\u00edderes buscaban crear un territorio para consolidar la presencia del Ej\u00e9rcito. Otros de los guerrilleros afirmaron, nadie sabe muy bien por qu\u00e9, que de hecho la reserva buscaba abrirle el camino al ELN. Los paramilitares liderados, entre otros, por alias Tomate, aseguraban que la reserva campesina pertenec\u00eda a la guerrilla. Ambos grupos amenazaron a Jani.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante gran parte de los gobiernos de Uribe, la presencia de los paramilitares en Puerto As\u00eds le imped\u00eda ir al pueblo. La situaci\u00f3n se calm\u00f3 un poco tras el proceso de paz con las AUC, pero la dicha dur\u00f3 poco. Debido a amenazas, ADISPA tuvo que cesar sus actividades hacia 2007. Estuvieron parados varios a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 2009, mientras ADISPA a\u00fan segu\u00eda inactiva, Amerisur Resources, una empresa petrolera brit\u00e1nica, recibi\u00f3 el visto bueno del gobierno para empezar a explotar 55 nuevos pozos en un \u00e1rea que ocupa una quinta de la parte de la zona de reserva campesina. El momento coincidi\u00f3 con uno de los bajonazos de la coca, lo que llev\u00f3 a que muchos acogieran gustosamente las plazas de trabajo no calificado de 2.800.000 al mes que ofrec\u00eda Amerisur.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Varias compa\u00f1\u00edas petroleras hab\u00edan hecho presencia en la regi\u00f3n desde hac\u00eda m\u00e1s de seis d\u00e9cadas, pero, de acuerdo con Jani, el impacto de Amerisur se hizo sentir de una manera diferente. Desde el mismo a\u00f1o en que lleg\u00f3 la petrolera, Jani y otros l\u00edderes de la regi\u00f3n reportaron malas pr\u00e1cticas por parte de la empresa. Junto a la Defensor\u00eda, la Contralor\u00eda, la Comisi\u00f3n Intereclesial de Justicia y Paz, una ONG, Jani y otras personas de la reserva denunciaron derrames de petr\u00f3leo, vertimientos de desechos al r\u00edo Putumayo, construcciones ilegales, intimidaciones y tretas para obligar a las personas a firmar documentos en los que supuestamente apoyan su labor. En Colombia, las investigaciones no prosperaron ni en la ANLA ni en la Contralor\u00eda ni en la Fiscal\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera del pa\u00eds, sin embargo, los hallazgos fueron diferentes. A finales de 2019, Jani y 14 campesinos m\u00e1s demandaron en Inglaterra a Amerisur Resources por lo hecho en el Putumayo por su filial colombiana. Poco m\u00e1s de 10 d\u00edas despu\u00e9s, una corte brit\u00e1nica orden\u00f3 congelar m\u00e1s de tres millones de libras en activos de la petrolera por los da\u00f1os y perjuicios causados a 87 demandantes de la zona. Tras esa decisi\u00f3n, 165 demandantes m\u00e1s se unieron al caso por lo que la corte orden\u00f3 congelar casi un mill\u00f3n y medio de libras m\u00e1s. El caso a\u00fan sigue en disputa y ni los abogados de Jani y los otros campesinos ni los representantes de la petrolera quisieron discutirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En enero de 2020, a pesar de la demanda pendiente, GeoPark Limited, una empresa latinoamericana, adquiri\u00f3 las operaciones y activos de Amerisur Resources por $314 millones de d\u00f3lares. Seg\u00fan GeoPark, la explotaci\u00f3n que realizan en el Putumayo se divide en dos bloques: el PUT-8, donde se realizan actividades exploratorias, y el Platanillo, que produce 2.800 barriles diarios y cuya explotaci\u00f3n fue firmada por 24 prorrogables con la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Todo se hace siguiendo las leyes y normativas del pa\u00eds, de acuerdo con GeoPark. Como evidencia, la compa\u00f1\u00eda se\u00f1ala que el gobierno colombiano la ha reconocido por sus buenas pr\u00e1cticas en gesti\u00f3n social tanto en 2018 como en 2019. La empresa emplea a 204 personas de la zona, ha dado miles de ayudas alimentarias a los vecinos de la regi\u00f3n y planea una inversi\u00f3n de 4,5 millones de d\u00f3lares en proyectos sociales en los pr\u00f3ximos meses, afirmaron en respuesta a un cuestionario que les envi\u00e9. Los derrames se han manejado de la manera adecuada, escribieron, y GeoPark condena cualquier tipo de amenaza, hostigamiento o violencia por parte de los grupos armados al margen de la ley que operan en la zona. Nunca se han contactado ni reunido con Comandos de Frontera o ning\u00fan otro grupo ilegal, me dijeron.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde sus primeras denuncias en contra de la petrolera, Jani empez\u00f3 a recibir un nuevo tipo de amenazas. Ya no le enviaban recados comandantes guerrilleros o paramilitares, sino que la llamaban o le mandaban mensajes de texto dolorosamente escritos desde n\u00fameros desconocidos: \u201cIjueputa tus oras tan contadas (sic)\u201d, \u201cDeje de meterse en lo que no le importa vieja pirova lla ueles a formol malparaida ijueputa (sic)\u201d o \u201cPerra sapa aprobecha este ano por que no duraraz el 2018 (sic)\u201d. Las advertencias no han cesado desde hace casi 12 a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hace alrededor de 10 meses, Jani pudo volver a ponerle un rostro al adversario de turno. Un grupo llamado Comandos de Frontera asumi\u00f3 el rol que anta\u00f1o ten\u00edan las FARC y las autodefensas en zonas rurales y urbanas del Bajo Putumayo. La organizaci\u00f3n est\u00e1 compuesta por disidencias de las FARC, exparas, soldados profesionales y j\u00f3venes de la regi\u00f3n recientemente reclutados. Les pagan dos millones de pesos mensuales, 500.000 adicionales como subsidio para sus familias y les permiten retirarse cuando quieran, o por lo menos eso les dicen. El grupo maneja el tr\u00e1fico de la coca, ha comprado tierras para siembra, y acusa a Jani de impedir el progreso al oponerse a la petrolera. Seg\u00fan un comunicado de la Comisi\u00f3n Intereclesial de Justicia y Paz, un hombre perteneciente a los Comandos afirm\u00f3 en una reuni\u00f3n que hab\u00edan llegado a un acuerdo con la empresa para asegurar su operaci\u00f3n en la zona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 24 de abril de 2021, una fuente al parecer cre\u00edble le dijo a la Comisi\u00f3n que alias Leonel, uno de los comandantes del grupo ilegal, hab\u00eda dado \u00f3rdenes de eliminar a Jani y a ADISPA para proteger los negocios de la coca y el petr\u00f3leo en la zona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/IMG_E8949-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6705\"\/><figcaption>La crisis que presenta Putumayo se debe al desarrollo de actividades il\u00edcitas que implican el despojo o apropiaci\u00f3n de tierras o de los recursos naturales por parte de los actores armados ilegales fuente de la amenaza. Tambi\u00e9n se presenta imposici\u00f3n de normas de conducta, restricciones a la movilidad y regulaci\u00f3n de toda forma organizativa.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Atracamos en un muelle ubicado en el banco occidental del r\u00edo. Subimos unas empinadas escaleras moldeadas en la greda y llegamos a un potrero a\u00fan h\u00famedo por la lluvia de la noche. A la derecha, se hallaba la casa y tienda que Jani y Hugo ten\u00edan en compa\u00f1\u00eda con los inquilinos actuales. Al fondo, m\u00e1s all\u00e1 de otros potreros, un par de edificaciones y \u00e1rboles desperdigados entre pastizales, se alzaban peque\u00f1as monta\u00f1as azuladas a\u00fan recubiertas de selva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Hugo sub\u00eda las escaleras, pasamos al lado de la tienda, cruzamos otro potrero y llegamos hasta el vivero. Roble, ch\u00edparo, camu camu, copoaz\u00fa, araz\u00e1, mil pesos, palo cruz, madro\u00f1o, casta\u00f1o del Amazonas, polvillo, uva caimarona, chocho, cacao, totumo, caf\u00e9, guarango, ceibo, volador, cedro, guamo, balso, badea y otras especies cuyos nombres no alcanc\u00e9 a anotar crec\u00edan bajo la sombra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Caminamos alrededor de lagos abandonados en la finca de Jani, donde crio cachamas hace a\u00f1os. Andr\u00e9s recogi\u00f3 un par de semillas y algo de aj\u00ed de una peque\u00f1a mata. Mochileros, bichofu\u00e9s y bandadas de loros revoloteaban entre higuerones, guamos y otros \u00e1rboles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras visitar la incubadora de energ\u00eda solar, avanzamos por uno de los potreros hacia la casa de los padres de Andr\u00e9s. Empez\u00f3 a llover al poco tiempo de cruzar el umbral. La madre de Andr\u00e9s nos sirvi\u00f3 un chocolate caliente y una cachama sudada acompa\u00f1ada de aj\u00ed de desayuno. Comimos en silencio y luego nos sentamos a esperar a que escampara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia amain\u00f3 no mucho despu\u00e9s. Dimos otra vuelta, revisamos algunas de las colmenas de Andr\u00e9s y luego caminamos hasta el antiguo hogar de Jani. Un campesino dorm\u00eda desgonzado en una silla frente a una mesa de billar de pa\u00f1o estriado. Hugo conversaba con otro par de personas. Mientras Hernando grababa la casa, ped\u00ed una cerveza y me sent\u00e9 junto a Hugo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La cancha de f\u00fatbol donde Hugo hab\u00eda conocido a Jani hac\u00eda casi treinta a\u00f1os se hallaba frente a nosotros. Los nuevos inquilinos hab\u00edan convertido la antigua habitaci\u00f3n por la que Jani y Hugo hab\u00edan escapado en un dep\u00f3sito. A mi lado, el campesino borracho cabeceaba inconsciente. Otro hombre jugaba con un gato reci\u00e9n nacido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en la casa de los padres de Andr\u00e9s, varios electrodom\u00e9sticos sobresal\u00edan contra paredes de ladrillo desnudo. Se trataban de comodidades, probablemente compradas con la coca, de las que personas de clase media podr\u00eda prescindir en un ambiente urbano. Esas mismas personas probablemente juzgar\u00edan a los campesinos por no limitarse a sembrar cultivos de pancoger en lugar de coca. Y ni hablar de que alguien como Jani tuviera m\u00e1s de lo estrictamente necesario, as\u00ed la riqueza, usualmente mal habida, fuera la regla entre los pol\u00edticos. Andr\u00e9s lo resumir\u00eda perfectamente en el viaje de vuelta, r\u00edo arriba: \u201cEn Colombia, los l\u00edderes est\u00e1n condenados a vivir en la pobreza para que no digan que se roban la plata\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la tienda, al lado de una televisi\u00f3n de pantalla plana conectada a una bater\u00eda de auto, hab\u00eda una foto de Jani en su juventud. Vest\u00eda una falda negra y un blazer del mismo color. La acompa\u00f1aba uno de sus hijos, que sonre\u00eda bajo una mata de pelo rubio que le hab\u00eda dado el apodo de Mono cabuya en su juventud. La foto era del d\u00eda de su grado de bachiller en 1998.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn esa \u00e9poca me daba muy duro\u201d, me dir\u00eda Jani al d\u00eda siguiente refiri\u00e9ndose a las primeras veces en que las amenazas la obligaron a dejar su finca. Sent\u00eda una presi\u00f3n en lo emocional que le imped\u00eda dormir. Se le hab\u00eda terminado la vida social y familiar. Le gustaba bailar salsa, compartir con la gente. \u201cEn las ma\u00f1anas, me gustaba tomarme un tinto junto a la mesa de billar mirando hacia el r\u00edo. Se ve la frontera con el Ecuador. Los botes van subiendo. Y los p\u00e1jaros tambi\u00e9n suben. Esa tranquilidad\u201d, dijo antes de hacer una pausa, como si estuviera buscando la mejor expresi\u00f3n para describirlo. \u201cEs bonito\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cEn Colombia, los l\u00edderes est\u00e1n condenados a vivir en la pobreza para que no digan que se roban la plata\u201d.&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<div class=\"youtube-embed\" data-video_id=\"UTsp8ezOGis\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"La condena\" width=\"696\" height=\"392\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/UTsp8ezOGis?feature=oembed&#038;enablejsapi=1\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>*Este reportaje hace parte de Tierra de Resistentes, proyecto coordinado por Consejo de Redacci\u00f3n en alianza con la organizaci\u00f3n colombiana Ambiente &#038; Sociedad y financiado por Rainforest Foundation Norway. El contenido y las opiniones de&nbsp;este reportaje no representan ni comprometen la posici\u00f3n de las organizaciones aqu\u00ed mencionadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por las denuncias que ha hecho Jani, l\u00edder en la Zona de Reserva Campesina Perla Amaz\u00f3nica, ha sido amenazada por diferentes bandas y grupos armados ilegales. Y, aunque recibi\u00f3 medidas cautelares de protecci\u00f3n por parte de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos, su vida y la de su territorio sigue en riesgo. Por Santiago Wills [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":129,"featured_media":6699,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[2,44],"tags":[26,443,446,351,445,444],"coauthors":[109],"class_list":{"0":"post-6697","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-colombia","8":"category-reportajes","9":"tag-amenazas","10":"tag-jani-silva","11":"tag-lideres-y-lideresas","12":"tag-medioambiente","13":"tag-puerto-asis","14":"tag-putumayo"},"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La condena<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Tierra de Resistentes\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"42 minutos\" \/>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La condena","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/","twitter_misc":{"Written by":"Tierra de Resistentes","Est. reading time":"42 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/"},"author":{"name":"Tierra de Resistentes","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#\/schema\/person\/ef7bc8173c4a005921bc21d23014ef0b"},"headline":"La condena","datePublished":"2021-07-29T15:15:01+00:00","dateModified":"2021-08-31T16:31:40+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/"},"wordCount":8308,"publisher":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210552\/IMG_E8951-scaled.jpg","keywords":["amenazas","Jani Silva","l\u00edderes y lideresas","medioambiente","Puerto As\u00eds","Putumayo"],"articleSection":["Colombia","Reportajes"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/","url":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/","name":"La condena","isPartOf":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210552\/IMG_E8951-scaled.jpg","datePublished":"2021-07-29T15:15:01+00:00","dateModified":"2021-08-31T16:31:40+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/#primaryimage","url":"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210552\/IMG_E8951-scaled.jpg","contentUrl":"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/19210552\/IMG_E8951-scaled.jpg","width":2560,"height":1440},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/2021\/07\/29\/la-condena\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La condena"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#website","url":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/","name":"Tierra de Resistentes | Consejo de Redacci\u00f3n","description":"Base de datos de defensores ambientales amenazados y asesinados en Latinoam\u00e9rica. Historias, fotograf\u00edas, videos y gr\u00e1ficos para entender la situaci\u00f3n de los resistentes.","publisher":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#organization","name":"Tierra de resistentes","url":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/LogoEspanolAjustado-1.png","contentUrl":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/LogoEspanolAjustado-1.png","width":1568,"height":944,"caption":"Tierra de resistentes"},"image":{"@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#\/schema\/person\/ef7bc8173c4a005921bc21d23014ef0b","name":"Tierra de Resistentes","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/7c4289adbef8300cfa8ad75eccb7f409","url":"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/19211834\/eee-150x150.png","contentUrl":"https:\/\/media.tierraderesistentes.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/19211834\/eee-150x150.png","caption":"Tierra de Resistentes"},"description":"Proyecto colaborativo y transfronterizo de periodismo ambiental.","sameAs":["http:\/\/www.tierraderesistentes.com"],"url":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/author\/tdr\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/129"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6697"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6697\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6699"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6697"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/tierraderesistentes.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}